La semana iba paseando a paso ligero, pero como es habitual, me entretuve. Al lado de una valla, vi un par de cosas que me llamaron la atención. Primero, me fijé en un ciervo de cerámica con las patas rotas. Se le notaban las costillas. Estaba encima de una repisa al lado de las vías del tren. En el suelo, un jarrón con flores, roto, tirado al lado del árbol. Les hice una foto, y otra, y otra, ahora junto, ahora separado, ahora desde otro punto de vista. Me parecían que estaban fuera de su mundo. Fuera del lugar que les tocaba. Desde los coches parados en el semáforo en rojo, seguramente los conductores me observaban. "Hoy en día hay gente para todo" pensaría el del Ford Focus blanco del 2018. En cambio, el del Seat Altea gris se preguntaba qué demonios estaría fotografiando esa chica. El semáforo cambió a verde y continuaron su camino, así que el asunto se dio por zanjado y no le dieron más vueltas. Sin embargo, el ciervo y las flores seguían fuera de su sitio original. Vol...
Reflexiones, pensamientos y ensayos mentales al por mayor