Es inmenso lo que te puede hacer una canción, lo que te puede recordar. He escuchado una canción absolutamente horrible. La odio. No me gusta. Sin embargo, la estoy bailando y cantando como si fuera mi preferida de todos los tiempos.
He cerrado los ojos. Me he transportado a la plaza de mi pueblo un 15 de agosto, hace un poco de frío, mis padres estan cerca saludando a conocidos, amigos y vecinos, que hace tiempo que no ven. La barra está llena de gente - lugareños y otras personas que veranean en pueblos de alrededor.
Conozco a media plaza, veo la iglesia de reojo que nos observa cada año, mis amigas están bailando y pienso en lo bien que está todo. Estoy contenta. En unos minutos, sonará cualquier canción típica de cada verano, pediremos otro trago y se hará de día cuando sigas bailando de camino a casa sin querer que la fiesta termine. Gastas tus últimos pasos de baile. Y un día, de golpe, serán los últimos hasta al cabo de muchísimo tiempo, más de lo que nunca hubieras imaginado.
Durante casi toda la infancia, mitifiqué esa fiesta (a semiconciencia). Esperaba 364 días al año para que llegara ese día. El 15 de agosto es una fecha importante. Es un día que siempre me acuerdo de lo mismo. Esté dónde esté. Es sagrada. Es el día de mi pueblo. El día de mi casa, de mis orígenes, de los que son iguales que yo y estemos dónde sea nos une un hilo invisible pero muy fuerte.
Nunca somos suficientemente conscientes de lo bueno que tenemos y especialmente, de la nostalgia que vendrá al cabo de unos años. ¿Cuando volverá ese preciso instante espacial? Escuchar una orquesta de pueblo cantando hits del verano, pasodobles, merengues y bachatas era maravillosamente horrible (y nunca lo supe).
Hoy siento nostalgia absoluta escuchando merengues, bachatas y el reggaeton más clásico. Es una tristeza alegre, llena de sentimientos contradictorios hacia mi misma y hacia lo que me rodeaba durante tanto tiempo. Cierro los ojos y vuelvo a estar allí. 15 de agosto, la Navidad de verano volverá. Volveremos.
Volverás, y seguirás sumando momentos que serán recuerdo, creando nuevos momentos que durante esos 364 días tu llenarán y cargarán de energía hasta que puedas volver a tu hogar, a tu pueblo, a tus raíces.
ResponderEliminar