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Mindfulness urbano de domingo

Una de las cosas que más odio en el mundo es pelearme con la tecnología. Creo que mis dos peores enemigos son la vinculación de dispositivos Bluetooth y las impresoras. Hoy mismo he presenciado una tierna pelea de enamorados con dos dispositivos que no querían emparejarse. Lo he intentado, lo he vuelto a intentar y no había manera. Así que me he quedado sin banda sonora a todo volumen para un paseo al mediodía.

El sol ha salido contra todo pronóstico así que tenía ganas inmensas de poner la música a tope y caminar creyendo qhe estoy en un videoclip. Pero nada, no lo he conseguido. Así que he dejado la riña de enamorados entre móvil y auriculares, y los he guardado a los dos. He aceptado mi derrota y he decidido practicar el mindfulness urbano. Sí, observar a conciencia todo lo que me rodeaba.

Una de mis aficiones secretas es observar a gente desconocida. Les observo, les miro cómo se comportan, me imagino sus vidas, sus prisas, sus dudas. Me imagino cómo se llaman. Mari Carmen, le queda bien. Mmm, para este, tal vez, Miguel. Son nombres puestos al tuntún que probablemente ni se acerquen. Ni nunca tengan una similitud, pero bien sirven para rellenar huecos de la mente que quedan vacíos a cual agujero de un donut. 

Justo hoy, obserbava en Instagram, un filtro bastante popular dónde te tatúas hasta el último centímetro de tu piel. Es curioso ya que muchos lo prueban para sentirse con un vestido distinto por un segundo. Curioso también porque nos imaginamos el ir tatuados por completo como algo distinto, como algo demasiado arriesgado para hacerlo. Los tatuajes son, a la práctica, para siempre, así que el propio Instagram te deje tatuarte al completo un ratito, subirlo a Stories y que desaparezca en 48 horas, pues ni tan mal, ¿no? Pero bien, también me hace pensar que el completamente tatuado ya no es tan malote y que bueno, dentro de nuestra cabeza surge el "Y si...?", polémico y controvertido dónde los haya. "No me queda tan mal" habrán pensado algunos. Pero bueno, cierro los ojos y vuelvo a la realidad. Ni dinero ni tiempo ni ganas. Como dicen, la imaginación no nos la quita nadie.

Justo por la calle, he visto una chica con un tatuaje demasiado pequeño en el tobillo. Fino. Un par de olas. Bien, no me parece mal. Mi mente que va por una autopista sin radares, ya ha pensado, tal vez sea barcelonesa de pura cepa y que se siente muy orgullosa de la ciudad. Tal vez, la chica tan solo lleve las olas tatuadas porque le gusta ir a la playa o porque le recuerdan a sus veranos de infancia o porque mira porque sí, la formita, el diseño, en fin. Me gusta y punto, qué manía con justificar los gustos. Me gusta, y sanseacabó. 

Las olas, miro el tráfico. Recuerdo a una amiga que dice que para los de ciudad, el tráfico en las grandes calles son como las olas. Te acabas acostumbrado a ese sonido de los coches cuando están todos los semáforos en verde y cómo se paran todos, cuando se pone el semáforo en rojo. Olas urbanas.

Justo en ese mismo momento, sale un señor de un portal. Viste deportivo con dos maletas de mano grandes, una por cada lado. Una de las dos parece que pesa mucho. Pienso de todo. He visto demasiadas películas. Nada, parece algo cuadrado, encajado, pesa. "Y si...?", polémico y controvertido de nuevo. Esto solo pasa en las películas, en la vida real, dentro de las maletas hay cosas poco interesantes. Será un señor que se muda y anda arriba y abajo. Dos portales más alla se para de nuevo. Bien, pues su mudanza es de dos números. No será para tanto. Recuerdo el capítulo de Los Simpson en el que Bart está muy triste porque Milhouse se muda y cree que va a perder a su amigo, pero tan solo se va un poco más allá. Pues ese mismo señor era Milhouse.

El resto del paseo me he cerciorado de algunas cosas que llevaba tiempo sospechando. Los vestidos con zapatillas quedan bien, se llevan los colores extraños en el pelo, si paseas cerca de terrazas a la hora del mediodía te da hambre, nada más fuera de lo normal.

Lo he vuelto a intentar. He vuelto a intentar vincular los dos dispositivos pero no hay manera. Seguiremos informando. 


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