Es inmenso lo que te puede hacer una canción, lo que te puede recordar. He escuchado una canción absolutamente horrible. La odio. No me gusta. Sin embargo, la estoy bailando y cantando como si fuera mi preferida de todos los tiempos. He cerrado los ojos. Me he transportado a la plaza de mi pueblo un 15 de agosto, hace un poco de frío, mis padres estan cerca saludando a conocidos, amigos y vecinos, que hace tiempo que no ven. La barra está llena de gente - lugareños y otras personas que veranean en pueblos de alrededor. Conozco a media plaza, veo la iglesia de reojo que nos observa cada año, mis amigas están bailando y pienso en lo bien que está todo. Estoy contenta. En unos minutos, sonará cualquier canción típica de cada verano, pediremos otro trago y se hará de día cuando sigas bailando de camino a casa sin querer que la fiesta termine. Gastas tus últimos pasos de baile. Y un día, de golpe, serán los últimos hasta al cabo de muchísimo tiempo, más de lo que nunca hubieras imagina...
Reflexiones, pensamientos y ensayos mentales al por mayor